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La Unidad Escolar Cooperaria de Villa García
Una experiencia de escuela asistencial y desarrollo de comunidades.
Durante los años 1966 y 67 el autor conoció y participó de las experiencias que se llevaban a cabo en la Escuela N° 157 de Montevideo, sita en el Km. 21 de la Ruta 8, muy cerca del límlte departamental con Canelones. El presente trabajo intenta rescatar. analizar y valorar la experiencia, única en el país que representó la Unidad Escolar Cooperaria de Villa García. Como fuente -además de las vivencias personales- nos hemos valido de diferentes impresos que recogen conferencias del orientador de la experiencia, sobre las bases teóricas y las realizaciones logradas en la aplicación práctica de la misma.
También hemos consultado los números que poseemos del periódico escolar -Crisol- órgano de divulgación que circulaba entre el vecindario, el equipo docente y los colaboradores técnico. La edición estaba supervisada por un equipo de maestros y vecinos. En él se divulgaban elementos teóricos y realizaciones concretas de la experiencia.
Estos materiales, conservados con celo por el autor de este artículo, constituyen verdaderas reliquias por la reducida divulgación que tuvieron y el carácter perecedero de su edición.
EL CONTEXTO HISTORICO Y SOCIAL
El orientador de la experiencia.
José Pedro Martínez Matonte era maestro egresado del Instituto Normal, posteriormente realizó estudios de Educación Física y de Arte.
Luego que su actuación en el interior, en escuelas rurales, se hace cargo de la dirección de la Escuela de Villa García en los primeros años de la década del ‘50.
Actúa como profesor de Enseñanza Secundaria en el liceo de Pando, cercano a su escuela, entre mediados de las décadas del ‘50 y’60.
Era un educador esencialmente práctico, no conociéndosele producción escrita de ninguna especie, salvo la transcripción de sus charlas y conferencias. Los artículos del periódico, si bien no se puede determinar su autor es claro que responden a la inspiración intelectual suya en muchos casos.
Restituido a su cargo en 1986, volvió a la dirección de su escuela, falleciendo a los pocos años de su reintegro. Las circunstancias políticas y culturales La experiencia de Villa García comienza como tal en los primeros años de la década del ‘60, al ampliarse la acción de la escuela con algunos servicios tales como la policlínica y con actividades periescolares, como por ejemplo, la formación de grupos de exalumnos.
En 1966 se inicia la actividad de un Liceo Popular y en 1968 se proyectan las bases y programas para una acción educativa integral a través de lo que se llamó “Unidad Escolar Cooperaria” La experiencia termina por razones políticas al intervenir las autoridades del régimen militar, aduciendo la existencia de relaciones entre la escuela y la sedición, habiendo sido encarcelado el director y algunos de sus colaboradores.
Las circunstancias históricas que rodean esta experiencia educativa, corresponde completamente al desarrollo del proceso crítico que azotó al país a partir de la segunda mitad de la época del ‘50.
Las instancias fundamentales de la experiencia corresponden a la agudización de la crisis económica y social, entre 1965 y 1973, con el recrudecimiento de la violencia y la sedición, que culmina con la declaración del “estado de guerra interno” en 1972 y la irrupción del régimen militar en nuestra escena política.
El proceso de descomposición del sistema educativo en general, se caracteriza en ese período por violentos disturbios estudiantiles y de los gremios docentes, que culminaron con la paralización de la enseñanza media, en 1969 y 71, las irregularidades en la administración universitaria y la huelga general de la enseñanza en contra de la Ley 14.101 a fines de 1972. Los enfrentamientos de los sectores populares y progresistas de la enseñanza con las autoridades nacionales se hacen cada vez más violentos, determinando la intervención, en 1973, de la Universidad y en 1975 del CONAE.
ANALlSIS TEORICO CRITICO
La experiencia de Villa García, si nos atenemos a la exposición que hace su creador y orientador, no fue una experiencia planificada a priori como un intento de desarrollo de comunidades a través de la creación de una escuela asistencial y de un plan de educación integral.
Fue un proceso que creció a partir de la imposición de las condiciones socioeconómicas como de terminante de los resultados de la acción educativa, ya través de una línea conductora de un particular ideal antropológico y sus consecuencias sociopolíticas.
De esta manera se fue plasmando la obra a medida que se iban ajustando los fundamentos teóricos de la misma y viceversa.
La exposición completa y sistemática de las bases teóricas de la experiencia es tarea compleja de realizar, no sólo por el proceso de elaboración que sufría constantemente, sino porque los materiales para estudiarla son muy escasos y nada sistemáticos. Por otra parte, por haber sido una experiencia muy controvertida por las derivaciones políticas que tuvo, hay versiones sumamente contradictorias, tanto en su versión como en su valoración.
Intentaremos señalar algunos aspectos teóricos que consideramos importantes.
La creación y la cooperación como fundamento de ideal antropológico del hombre libre.
Según los conceptos del director la dinámica histórica y cultural reside en la interacción del hombre y el “paisaje” (el medio en que se haya inmerso y que lo determina). La creación modifica el paisaje y esta modificación es la que determina el cambio histórico.
La cultura es la interacción del hombre ubicado en la geografía y en la historia. La creación ejerce una función liberadora. Es, por lo tanto, el instrumento para lograr el “hombre libre” que se busca y la creación se logra por medio de la educación: es esta la que posibilita que el hombre cree y produzca.
El otro factor es la cooperación. Esta se encuentra presente en el principio de solidaridad entre los hombres, en la acción conjunta de los hombres para lograr un objetivo y en el cooperativismo como sistema económico.
El último concepto se une con el de producción, que es una de las formas de creación.
La aplicación de estos principios teóricos tendrá sus consecuencias políticas y educativas. En el terreno político se definirá por un socialismo cooperativista cuyo ideal es el hombre libre, pero no guiado hacia el individualismo, sino cooperando libremente en una comunidad.
El director reconoce un papel clasista a la educación, indicando que nuestro sistema educativo determina que sólo una élite pueda llegar a la educación superior, creando sí una minoría intelectual ilustrada y una mayoría a la que no alcanzan los beneficios educativos.
La posibilidad de acceso a la minoría intelectual está condicionada por el éxito en el aprendizaje y esto está determinado por las condiciones socioeconómicas.
De esta manera, la educación superior recicla hacia la clase económicamente poderosa, en tanto que la deserción, la repetición y las dificultades de aprendizaje reciclan hacia la clase dominada.
El rol de la educación, según la solución planteada por el director, deriva hacia una escuela de tipo asistencial dinámica, conducida por la comunidad y con objetivos de educación integral, intentando el mejoramiento social y cultural de la misma, llevándola a romper el esquema de dominio. La escuela planteada es la “Unidad escolar cooperaria”.
La escuela popular como obra comunitaria colectiva
La escuela que deriva de la aplicación de los postulados teóricos analizados, es una escuela de la comunidad
y para la comunidad va a tener ciertas características particulares que la distinguen netamente de la escuela tradicional.
a) La conducción de la obra educativa se realiza por la comunidad y sus órganos. Es un equipo el que conduce la UEC, diluyéndose la dirección como autoridad clásica escolar. El equipo conductor está integrado por técnicos, pero es fundamental la participación de los representantes de la comunidad, es decir, los no técnicos.
b) Lo anterior lleva al concepto de escuela-equipo y de escuela-cooperativa. Se elimina el individualismo y se pasa a jerarquizar la formación de equipos en todas las funciones. No hay autoridades individuales, sino delegados o representantes de grupos comunitarios o técnicos que intervienen en la obra.
c) la conducción de la obra educativa por la comunidad, lleva también a la integración de la familia y la comunidad en la obra escolar. Esto requiere una organización comunitaria en que la base o centro es la escuela asistencial, desde donde se realiza la obra educativa integral para toda la comunidad.
d) Este tipo de organización lleva a la concepción particular de un docente totalmente diferente al docente “técnico-educativo” tradicional. El maestro de la escuela cooperaria no es sólo un técnico-docente, sino que se convierte además en un promotor social y en una célula de la comunidad para la que trabaja en pie de igualdad. Su comprensión de la docencia como tema vital y no como tema meramente profesional, es su característica más saliente.
Su trabajo se realiza, no individualmente, sino a través del equipo. La escuela cooperaria como escuela asistencial y centro de desarrollo comunitario La escuela asistencial, como centro de la obra educativa de la comunidad, tiene sus características particulares que la distinguen de la escuela tradicional, pero también de otros tipos más ortodoxos de escuela asistencial.
a) La concepción de la educación como obra inacabada y la idea de que la escuela está al servicio de la comunidad, lleva a la “escuela de tiempo completo”, es decir, a la permanencia de la escuela en el medio, sin restricciones horarias ni vacacionales.
b) Las mismas concepciones, agregadas a los postulados de integración del medio y la escuela, especialmente llevando el medio a la escuela (y no solamente la escuela al medio, como generalmente ocurre en las escuelas de tipo asistencial), llevan al concepto de “escuela abierta’” que se complementa con el concepto anterior.
c) El reconocimiento de la interdependencia de las condiciones socioeconómicas y la educación, llevan a postular el conocimiento permanente de las condiciones socioeconómicas del medio y al estudio de sus necesidades por parte de la escuela.
d) El factor producción es un elemento imprescindible en el trabajo educativo. Es lo que permite la vigencia del sistema cooperario y permitirá a la escuela integrarse en el proceso económico de la comunidad. La UEC es una “escuela del trabajo”.
VALORACION HISTORICA Y PEDAGOGICA
Aunque el trabajo de investigación profundo y completo está aún por hacerse, pueden extraerse a la luz de las consideraciones, analizadas algunas conclusiones primarias:
1) Las bases teóricas de corte populista y los logros concretos de la experiencia, concitaron la adhesión de la comunidad que participó activamente en la misma.
2) Los elementos teóricos señalados en nuestro análisis muestran una experiencia que adelanta posturas más modernas, como por ejemplo las planteadas por Freire (en el ‘70) y por Saviani (en el ‘80).
3) Se debe reconocer la experiencia llevada a cabo en Villa García, como única en nuestro país y pionera de otras similares en Latinoamérica.
4) Desde el punto de vista doctrinario la experiencia recoge bases teóricas de diversa índole, dándoles un toque particular, adecuado al medio en el que se desarrolló. Es una escuela sin barreras donde toda idea es respetada y discutida cuidadosa y profundamente para integrarla si resulta fructífera para la comunidad.
5) Debido a las agudas controversias ideológicas que desató la experiencia, la misma fue abortada situación similar al Núcleo Experimental de la Mina sin dejar una evaluación de la misma e impidiendo la difusión de la experiencia a otras escuelas del país.
6) La experiencia se encuadra en una postura sociopolítica que rompe con la sociedad de masas y con la democracia tradicional de signo liberal, para encaminarse a posturas profundamente revolucionarias.
Lic. Emilio Marenales.
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Trabajo del Lic. Emilio Marenales, publicado en Recuerdos y Olvidos.
Emilio Marenales
Maestro Licenciado en Ciencias de la Educación.
Ex Prof. de los IFD.
Docente Universitario.
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